¿Cuándo buscar atención psiquiátrica?

Una pregunta mil veces respondida, sobre todo por estos días en los que se visibilizan fuertemente los temas de salud mental; les comparto mis reflexiones al respecto.

Lo primero sería entender quién es el psiquiatra y qué hace. El psiquiatra es el médico especialista en psiquiatría, es decir, el médico cuya especialidad son los síndromes, signos y síntomas conductuales y emocionales. Sí, el psiquiatra es médico. En Panamá, la formación de esta especialidad toma cuatro años luego de ser médico idóneo.

¿Y por qué hace falta un médico especialista en conducta y emociones? Por varios motivos:
Nuestro cuerpo es una maquinaria compleja. Muchas anomalías de este delicado equilibrio son capaces de causar o contribuir a trastornos emocionales y conductuales (problemas metabólicos, estructurales, hormonales, etc.). Por ello, debe existir un médico capaz de intervenir y/o apoyar en el abordaje de este tipo de casos.
El segundo, y quizás más importante motivo, es que nuestro cerebro, así como el corazón o los riñones, es capaz de enfermar. La “enfermedad cerebral” que se manifiesta con anomalías conductuales o emocionales es la materia de estudio, diagnóstico, tratamiento y seguimiento de los médicos psiquiatras.

Volviendo a nuestra interrogante inicial: ¿quiere decir que si tengo un problema con mi conducta o con mis emociones mi cerebro enfermó y debo ir con un psiquiatra? Sí y no; les explico.

Todo dependerá de la magnitud y naturaleza del problema o trastorno, y del efecto que hayan tenido otras soluciones intentadas.
Todo lo que hacemos, decimos, sentimos y pensamos —sea meditado y planeado, o impulsivo y automático— es fruto de nuestro cerebro en acción. Somos, básicamente, nuestro cerebro. Entendiendo esto, podemos saber que nos es imposible retraernos de su acción: está siempre presente. Y siendo así, es inevitable enfrentar tarde o temprano algún tipo de “dificultad” o “problema”. Sin embargo, no toda dificultad emocional califica como “patología” (enfermedad), pero en definitiva toda patología implica un problema grave.
La clave se encuentra en lo siguiente:
¿Esta dificultad afecta mi calidad de vida?
¿Afecta de manera significativa uno o varios aspectos de mi desempeño (social, económico, laboral, relacional, etc.)?
¿He ensayado soluciones que no han mejorado la situación?
¿He recibido ayuda profesional en salud mental (no médica) y la mejoría ha sido pobre o nula?
Si la respuesta es sí a alguna de estas preguntas, muy probablemente te beneficies de visitar a un psiquiatra. Esto se debe a que lo descrito en las preguntas habla de una “disfunción cerebral” que podría requerir tratamiento farmacológico, es decir, algo ya patológico; y solo un médico idóneo está facultado para recetar medicación para tu cerebro.
Existen otros tipos de tratamientos que operan sobre la función cerebral. Un ejemplo insigne es la psicoterapia: aprender a percibir y pensar de manera distinta cambia nuestro cerebro y puede modificar la forma en que nos sentimos y actuamos. Este tipo de tratamiento muchas veces resulta suficiente; en otras ocasiones es el complemento necesario para alcanzar recuperaciones óptimas en pacientes que ya reciben tratamiento farmacológico. Hoy por hoy, el principal exponente de este tipo de terapia es el psicólogo clínico, quien evalúa, diagnostica y brinda tratamiento psicológico a patologías psiquiátricas y emocionales, o a situaciones que no llegan a ser “patológicas” pero que deseamos trabajar. Muchos psiquiatras también cuentan con formación como psicoterapeutas.

Espero que este pequeño opúsculo les ayude a comprender un poco más el mundo de la salud mental y a elegir al profesional más adecuado para acompañarlos en los retos que enfrentan.

La autora es médica psiquiatra en ejercicio desde el año 2015 en la República de Panamá.