Definitivamente no somos acá (ni por lejos) fanáticos de convertir la experiencia humana en una "patología" (enfermedad); el conglomerado de las emociones y sentimientos hacen de la vida lo que es, de eso se trata ser persona, con lo placentero y lo displacentero; la alegría, la tristeza, el miedo, la repulsión y el enojo son todas piezas de información útil para relacionarnos de manera adaptativa con nuestro entorno (personas, cosas, situaciones). Entonces, si es "normal" entristecerse, ¿por qué existen terapias antidepresivas? Es aquí cuando entra en juego los términos "funcionalidad" y "normalidad". Cuando una conducta, estado emocional (o ambas cosas en tandem) generan incapacidad para ser y hacer con normalidad es momento de buscar ayuda. Y entendamos "normalidad" como "el estado previo", osea, como era usted generalmente, la mayoría del tiempo, antes de entrar es este estado "distinto" del que habla...