Vivo mi sueño. Historias cotidianas desde la psiquiatría: CUANDO COMPRENDER YA ES ALIVIAR.
Hoy vi a alguien que lleva quizá más de 40 años enfrentando problemas de salud mental.
Vino a una segunda consulta sintiéndose muy mal. Hubo llanto, hubo desesperación; pero también hubo algo más: escucha atenta, respeto por su experiencia y humildad ante la magnitud de la complejidad de lo que tenía entre manos.
Sentí un entusiasmo intenso por intentar resolver un problema antiguo y difícil, pero, sobre todo, una serena satisfacción al final de la consulta cuando me dijo: “Gracias, doctora. Usted ha comprendido cómo me siento.”. Ese solo instante nutre los curiosos desvelos que este caso seguramente generará en noches posteriores.
En días como este, intensos y abrumadores, también queda espacio para sentirme agradecida. Porque comprender ya es una forma profunda de aliviar.